Artículo de Jorge Restrepo
Foro Cultura en Diáspora
31 de julio y 1 de agosto de 2008
Salón Copán Virtual
Museo para la Identidad Nacional (MIN)
Tegucigalpa, Honduras
"Cómo los flujos de conocimientos y gentes
enriquecen el arte"
Jorge Restrepo, Artista
El tomate fue llevado de América a Europa. No fue la única planta que se exportó desde nuestro continente a esa región, maíz, fríjol, berenjena, calabaza, papa, cacao, tabaco, chile, chocolate, entre otras, salieron de estas tierras. Volviendo al tomate, este “insumo viajero” no es originario de México, lugar de partida para España. Ya había viajado desde los Andes a Mesoamérica, donde lo cultivaban los aztecas cuando llegaron los españoles. ¿Qué sería de la cocina italiana sin la salsa de tomate y la pasta, esta última también importada? Se ha creído que la pasta viene de la China…esto no se puede probar, pues la India producía pastas desde tiempos milenarios…y los mercaderes árabes que llevaron la pasta a Europa también tenían sus propias pastas ancestrales en sus tierras de origen…¿Copiaron los árabes, los indios y los chinos unos a los otros? No, hubo una serie de inventos similares que ocurrieron en diferentes partes del mundo.
El flujo de insumos y la existencia de inventos similares son frecuentes en la historia de la humanidad. En cuanto a los insumos podemos decir que la forma como se usan depende del lugar a donde llegan, habrá más posibilidades de hacer un buen uso del insumo, a medida que el receptor tenga una mayor complejidad de conocimiento, para hacer múltiples y sofisticados usos de éste. Por esto, quienes hacen buen provecho de los insumos externos son precisamente las sociedades más elaboradas.
En relación con los inventos, podemos decir que en muchos casos son fruto de la tensión del entorno; decía un pensador que si se matara a un gran inventor, antes de que materializara una idea, el invento “pendiente” aparecería en otra parte, pues el inventor crea como respuesta a una serie de tensiones sistémicas (las necesidades).
Analicemos el caso de Malevich, quien fue el creador de varias escuelas de arte. Él es considerado un genio del arte moderno, de hecho, Marcadé (citado por G.Néret 2003) lo llamó “samorodok”, con lo cual lo catalogó como “autor de su propio nacimiento”. Su proceso productivo se alimentó de diferentes fuentes. Primero que todo veamos su origen, hijo de padres polacos inmigrantes a Kiev, él tenía alma de campesino y no sentía ninguna afinidad por la mecanización y lo industrial. Aprendió de la estética de los campesinos y de la belleza del campo. Además de su origen campesino, él también tiene una raíz en el impresionismo: Malevich quedó impactado cuando vio las obras de los impresionistas, de hecho él pensó que había descubierto el rumbo de su carrera y se autodenominó impresionista, produjo entonces las primeras obras que exaltaban el trabajo de Monet. Pintó en 1905 “Iglesia” que era fruto de la influencia de “La catedral de Ruán, puesta de sol” de Monet. Su genialidad consiste primero que todo en que hace una profunda interpretación –teórica- del impresionismo y en que superó muy rápidamente esta etapa, que no podemos considerar de copia sino de alineamiento temporal con una corriente artística. El estudio de sus pinturas, como la obra “Un bañista” (1911), ha permitido concluir que él en su flujo creativo dibujó una silueta humana –siguiendo el trazo primitivista de los campesinos- y la llenó con una ampliación de las manchas del impresionismo. Cuando ese zum de su fabulosa mente amplió las manchas, convirtió al impresionismo en expresionismo, ya que los colores perdieron su función en la estructura figurativa –recordemos que los impresionistas retrataban algo real, tomando los puntos de luz- y alcanzó la fuerte expresión de la mancha. De él se dice que “probó todo y destacó en todo”. Malevich también sintió celos de la obra de otros países, tuvo orgullo patrio y deseos de sobresalir. Estos sentimientos que lo llevaron a una búsqueda por la identidad y la creación rusa nacen en función de la fuerza que tomaba la pintura francesa moderna. El reto de llegar a una pintura rusa de avanzada parte del reconocimiento de que su país tenía la capacidad de generar su propia vanguardia. Uno de los aspectos más importantes de la carrera de Malevich fue el permanente proceso de cambio y creación. Construyó un gran árbol con muchas ramas, inclusive cambió fechas de sus obras para darles un ordenamiento cronológico. No se puede decir que Malevich anduvo perdido en un proceso de búsqueda, la búsqueda y la innovación eran su arte. Está allí una de las principales contribuciones al arte contemporáneo: no había en su programa de carrera una necesidad de mostrar unidad, como lo han hecho muchos artistas modernos, cuya obra ha repetido una fórmula exitosa a lo largo de los años. No, definitivamente lo que nos ofrece la obra de él, de Fontana y de otros grandes es la posibilidad de analizar una serie de registros –las obras- que nos conducen a interpretar y valorar la riqueza mental y la determinación de estos genios. En ese momento no existía la denominación “artista multimedia”. Ellos fueron artistas multimedia. Fontana, por ejemplo, es otro claro ejemplo del proceso migratorio y de la creación intercontinental. Hijo de italianos nació en Argentina y su crecimiento personal y profesional fue multicultural, saltó entre Europa y Suramérica una y otra vez. Produjo escultura comercial y también respondió a las demandas del mercado en algunos períodos de su carrera, con obras en serie, que se convirtieron en ejercicios de expresión y dominio de la técnica. Él reconoció esto en algún momento. La grandeza se basa en su capacidad de superar sus etapas y llegar a nuevos campos.
Pero aunque Malevich buscó y logró la generación de nuevos lenguajes, él estaba muy seguro de sí mismo en su contexto. De una parte, su gran meta era el arte universal, a la vez que el haber recogido con su obra el origen estético local le daba a él una especial fortaleza.
¿Cómo abordar el dilema de la copia, la influencia y la invención en el arte? Una de las dificultades en la apreciación del arte es inferir a partir de una sola obra, sobre su originalidad. En relación con este proceso, al cual nos enfrentamos de manera permanente, hago los siguientes planteamientos:
El proceso: cuando se analiza el proceso evolutivo en la obra de un artista, es posible interpretar cómo el artista ha llegado a una propuesta o lenguaje. La coherencia de la carrera del artista nos debe mostrar cómo se van sobreponiendo etapas basadas en realizaciones anteriores y cómo llegan los nuevos aprendizajes o descubrimientos. Por esto es tan importante que el artista elabore las fichas técnicas de todos sus trabajos, los documente, y construya su carrera de artista de tal forma que facilite la labor del observador y la interpretación de la obra.
La relación con el contexto: Cuando la obra de un artista se relaciona con un contexto identificable, es más fácil comprobar su validez. El contexto no implica la utilización de técnicas y lenguajes locales, sí hace referencia a temáticas e insumos. Cuando la realidad local y los lenguajes se usan como insumo y como referentes, pero se avanza en una nueva expresión, el artista gana fuerza, maestría. En un mundo globalizado es cada vez más difícil hablar de la dimensión de lo local…esto es una paradoja.
Uno de los aspectos más interesantes en relación con Honduras es la percepción que se ha creado en el común de las personas sobre el primitivismo. Antonio Velásquez fue sin duda un gran artista, uno de los mejores exponentes del arte ingenuo latinoamericano. Su trabajo es orgullo hondureño. El mercado ha tomado en su mayoría la obra de Velasquez como un referente en las artes plásticas; tomar como referente una obra primitivista priva al arte moderno y al experimental de espacios de apreciación. Si el modelo nacional hubiera sido un artista abstracto –como el caso de Venezuela con Soto-, se habría generado una mayor exigencia de parte del público y para el público mismo en relación con la interpretación y estándares de las obras.
La revisión de literatura y la actualización: El artista tiene un compromiso de revisar la literatura al igual que cualquier creador. Una creación artística no dista de una publicación científica. El autor que genera nuevo conocimiento analiza los pasos anteriores y sustenta su avance en lo existente. La revisión de literatura está acompañada del proceso permanente de información al que debe someterse el artista. Ésta salva al artista de caer en similitudes accidentales, pues documenta sus referentes. A la vez, analiza al creador con múltiple información que alimenta su flujo.
Desde la administración pública: Richard Florida nos plantea en su hipótesis de la Clase Creativa, que el desarrollo económico se fortalece cuando se impulsan las tres “t”: Talento, tolerancia y tecnología. Este desarrollo se debe en gran parte a la llegada de individuos de dicha clase creativa, a un lugar. Florida indica que las empresas, ciudades y países que favorecen la atracción de talentos gracias a un ambiente tolerante crecen más económicamente. Si bien sus planteamientos no han sido probados en todos los casos, podemos afirmar que un ambiente de apertura a las nuevas ideas y al intercambio es un espacio para el surgimiento de lo creativo y por consiguiente a las artes.
Las políticas públicas deben reconocer cómo se apalanca el crecimiento económico desde el fomento a la creatividad, los ambientes artísticos y la interacción cultural.
Conclusiones
Viajar, visitar otros países, aprender idiomas, recibir personas externas a los sistemas locales, son acciones definitivas para la evolución de los artistas y las artes plásticas. Liberarnos de los prejuicios de ser seguidores de los países de mayor ingreso es el primer paso para permitir que el flujo de influencias e interacciones sea aprovechado de la mejor manera, sin temores ni erróneos nacionalismos. Los insumos locales son de gran valor, siempre que el creador evolucione, pero no tanto a partir de éstos sino haciendo uso de éstos.
Los administradores públicos deben favorecer políticas y programas que fomenten el intercambio artístico en el escenario cultural, los programas de formación en el exterior de los artistas nacionales, las residencias de artistas que atraigan visitantes extranjeros, el comercio de libros, el enriquecimiento de los centros de documentación y el acceso a los medios electrónicos. Las políticas que generan tolerancia, la apertura a nuevas ideas y conceptos, la inclusión del pensamiento e interpretación creativa en los medios educativos, son motores y facilitadotes de un ambiente creativo y de desarrollo de las artes.
Las bienales conformadas por artistas internacionales enriquecen lo local y evitan la “consanguinidad”, funesta en la evolución de la plástica. Las salas locales pueden alternar con propuestas del exterior que propicien la discusión y el intercambio del pensamiento.
Bibliografía
Casimir Malevich y el suprematismo, Pilles Néret, Tashen, 2003
Lucio Fontana, un hecho nuevo en escultura. Barbara Hess, Tashen, 2006
The Rise of the Creative Class, Richard Florida,
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